El comentario de hoy, martes 6 de enero 2026
Concluyó 2025. El año cerró con tragedias. El accidente del Tren Interoceánico que cobró la vida de 14 personas, nos ha llenado de dolor e indignación. De ninguna manera se trata de hacer escarnio o aprovechar un hecho en sí doloroso para denostar, descalificar o arremeter en contra de personas o instituciones. No. Pero sí para exigir a la Fiscalía General de la República y a su similar estatal, investigar los hechos y proceder en consecuencia.
De antemano sabemos el resultado, habida cuenta de que la impunidad es el símbolo de estos tiempos políticos. En un país como el México de hoy, sencillamente no pasa nada. Eso no obsta para lamentar como oaxaqueños que, en materia de obras, seamos una especie de patio trasero en las prioridades de la Federación. En efecto, a la pésima situación de nuestras carreteras se agrega lo que hoy se presume una cadena de corrupción e irresponsabilidad: el Tren Interoceánico.
Desde mucho antes del accidente mortal del pasado 28 de diciembre, medios y plataformas digitales difundieron información respecto a la falta de planeación, baja calidad del material, la utilización de trenes con más de 40 años de uso y locomotoras que fueron rehabilitadas. Lo peor: se nos hizo creer que estábamos estrenando una vía férrea moderna y no la del antiguo Ferrocarril Mexicano de Tehuantepec que, según datos históricos fue inaugurada por el general Porfirio Díaz en 1908.
Y la cloaca de lo que podría ser negligencia criminal y corrupción institucional, empezó a fluir. Vicios del pasado régimen: conflicto de intereses, tráfico de influencias, nepotismo entre los proveedores de balasto para las vías, y el rejuego de miles de millones de pesos para una casta maldita de vividores del régimen. En efecto, es lo que le dejaron a la presidenta Claudia Sheinbaum, y que ha tenido que recibir los golpes, por su soterrada defensa de los intereses de su preceptor.
Los medios y periodistas, hoy tan estigmatizados por el fanatismo que se esconde en cuentas apócrifas, han sacado a relucir episodios graves de lo que podría calificarse como el fracaso de uno más de los proyectos emblemáticos de la 4T. Y eso nos pega a los oaxaqueños y a los istmeños, en particular. Es tiempo de que la Federación emprenda una investigación a fondo sobre dichos proyectos atolondrados y malhechos. Pero, especialmente, sobre los responsables por omisión o complicidad.
Que no nos salgan con la trastada de que los responsables fueron Calderón, García Luna, el sabotaje o los medios carroñeros, apelativo con la que se ha pretendido descalificarnos. Es el caso de los diarios “El Universal” y “Reforma”, cuya información sobre el caso fue calificada desde la tribuna mañanera como “una vileza”. Hay que hurgar en la propia casa y los favoritos del régimen anterior y de éste y, seguramente ahí encontrarán la hebra. (JPA)

